Parece que la relación de algunos es como un pleito de gatos, ¿no? Parece una escena salvaje y no de una iglesia de Cristo. Pero también nos revela la realidad de lo difícil que es manejar bien las relaciones aun entre los hermanos de la iglesia. ¿Cómo nos relacionamos de forma correcta y bíblica?
Dios no quiere relaciones quebradas. Estuvo dispuesto a sacrificar lo más precioso que él tenía para restaurar una relación con los hombres. Que colaboremos nosotros en su ministerio de reconciliación.
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. Filipenses 2:3